Primera parte
En el momento de escribir estas líneas van ya veinte años buceando, veinte años buscando sitios nuevos en los que bucear y en los que, aún llamándome mucho el buceo en cuevas, apenas pude practicarlo por la sencilla razón de que en Galicia no hay muchas, o por lo menos eso creía antes. Fueron varios viajes al gran Pozo Azul de Burgos y alguna incursión en Buraca das Choias, una antes de ser explorada por Geoceanic, hace 15 años, con bibotellas y sin pasar de la restricción del segundo sifón para volver años después, estando ya topografiada y llevando montaje lateral, o la exploración de la pequeña y estrecha surgencia del rio Boullón que no aporto grandes resultados y es que si es cierto que en Galicia tenemos muy poca caliza, roca por excelencia para la aparición de cuevas, al ser esta soluble al agua ácida y propiciando la aparición de las cuevas por un proceso que tarda millones de años. En Galicia solo aparece en una pequeña franja que une Mondoñedo, con la cueva de Rei Cintolo como emblema de la espeleología gallega, con la zona de O Courel, donde se encuentra el mayor número de cuevas gallegas y en el parque natural de Enciña da Lastra, así que si a esto le sumamos la comodidad de vivir en una ría como la de Ferrol, es lógico que me centrara en los buceos en el mar, donde si aparecieron algunas cuevas de muy poco desarrollo, al cubrir grandes bloques de granito grietas o huecos entre paredes de bajos, como puede ser el bajo Cabaleiro, la cueva de las Yacentes o el gran Basteo, que tiene alguna de las mejores inmersiones que he realizado.
Pero cuan equivocado estaba al creer que la falta de caliza significaba la falta de cuevas y es que las cuevas existen en cualquiera de las rocas que hay en la Tierra, ya que una cueva es “cualquier cavidad natural bajo la superficie terrestre, cuyas dimensiones son medibles en pies (o metros), cuyas paredes son substrato rocoso, y que generalmente se extienden en una oscuridad absoluta” ( Stone, 1953). Y «obviamente estas definiciones no vinculan el concepto cueva a ningún tipo de roca y tampoco limitan su formación a un proceso genético específico» (VAQUEIRO-RODRÍGUEZ, M., VIDAL-ROMANÍ, J.R.) sin ir mas lejos, todo buceador de la península conoce o ha escuchado hablar de las cuevas volcánicas de Canarias, donde la cavidad se forma a la vez que la roca que la alberga, enfriándose la lava exterior y vaciándose el tuvo volcánico, pero aquí no tenemos volcanes, tampoco mucha caliza, lo que tenemos es granito hasta aburrir, una de las rocas naturales más duras y que en principio nadie asocia a cuevas naturales y es aquí, donde volvemos a estar equivocados.

Galicia es conocida como la tierra de los mil ríos, ríos que discurren por otros tantos valles, pues bien, hay una forma de que aparezcan cuevas en granitos un tanto peculiar, y es que al fondo de esos valles lleguen movimientos de bloques de granito, bien por erosión del terreno que los sujeta o bien por un corrimiento masivo debido a un terremoto o derrumbe de una o las dos laderas del valle, todo este material acaba en el fondo del valle y pueden darse varias situaciones, una es que el agua del río acabe buscando otro camino o pase por encima del volumen de bloques, otra es que el agua busque camino y siga circulando entre los bloques, dando lugar a lo que se conoce como río de bloques, pudiendo acumularse sustrato y crecer bosques sobre los bloques y la más llamativa de todas es cuando el valle es demasiado estrecho, un cañón, y los bloques son más grandes que el hueco entre las paredes del cañón, techando el valle sin afectar de forma notable el curso del río, evidentemente los valles no son uniformes y los bloques de granito tampoco y se combinan ríos de bloques con cañones techados en un mismo valle, lógicamente tienen que coincidir muchas circunstancias para que esto se dé y no suelen ser cuevas de grandes dimensiones, «Las cavidades inventariadas son micro o mesoformas de las que el 50% tiene menos de 100 m de desarrollo lineal, el 80% tienen menos de 300 m de desarrollo lineal, y tan sólo un 4% de ellas supera los 1.000 m de desarrollo lineal total» (VAQUEIRO-RODRÍGUEZ, M., VIDAL-ROMANÍ, J.R.) destacan entre estas cuevas el Sistema de A Trapa en Tui, Pontevedra, al ser por ahora la cavidad en granitos más grande de las estudiadas, con un desarrollo total topografiado de 1.618 metros o el sistema de Albarellos, con caudales de hasta 212.000 litros por segundo que generan vibraciones de los bloques equivalentes a un seísmo de intensidad 2,3 además de ser visualmente espectacular.

1.- Un curso de agua de cierta entidad da forma al cañón en el fondo del valle, cuanto más caudal, más erosión.

2.- Por movimiento del terreno de las partes altas, seísmo, corrimiento de tierras o avalancha, una o las dos laderas acaban en el fondo del valle o cañón.

3.- Durante un proceso de miles de años, el agua busca su camino, erosionando paredes, el lecho y bloques a su paso, las laderas siguen aportando material que cubre el derrumbe, creciendo bosques y ocultándolo todo.
Imágenes extraídas de https://www.nps.gov/subjects/caves/talus-caves.htm y autoría de Paul Burger, en inglés a estas cuevas se les llama Boulder caves (cuevas de bloques) o Talus cave (cuevas de derrumbe o talud).
Aun así la existencia de cuevas en rocas magmáticas es poco conocida. Vaqueiro-Rodríguez & Vidal-Romaní (2014), aplicando el criterio de Wheeland (PCC, 2007), han revisado y actualizado la relación de cuevas en rocas plutónicas incluidas en el atlas de Chabert & Courbon (ib), recopilando más de 286 referencias sobre cuevas en granitos y gneis de cierta entidad, distribuidas en 37 países de cinco continentes. En una segunda revisión bibliográfica (Vaqueiro-Rodríguez, 2017), se han localizado más de 500 referencias sobre cuevas en rocas magmáticas, pero hasta la fecha ninguna referencia a cuevas subacuáticas en granitos que hayan sido buceadas, exploradas y mucho menos topografiadas y estudiadas.
Un micro topónimo que lo dice todo

El 31 de marzo de 2.025 estaba metido de lleno en la revisión y reequipamiento de los cañones de la zona del Xistral, junto a Carlos y Lucas, preparándolos para el inminente encuentro de la federación galega de espeleoloxia, cuando Marcos Vaqueiro me envía por whatsapp el enlace a un pequeño artículo de la Voz de Galicia, por si conocía el sitio que curiosamente no era el caso, aun estando a tan solo 15 minutos de casa y en uno de los ríos con nombre propio de la comarca de ferrolterra, el artículo está firmado por Ramón Loureiro y dice así:
Río cuberto
«En A Capela, allí por donde el mundo se llama —y lo digo solo por citar algunos ejemplos, maravillosos todos ellos— Formariz, Cabalar, As Neves, Bertoña o Vilar de Mouros, está también, en plena fraga del Belelle, Río Cuberto, que es un precioso lugar en el que el río, como por arte de magia, desaparece —se oculta bajo tierra, aunque sigue dejando escuchar su canto— para brotar, de nuevo, como en un milagro, en su majestuoso viaje hacia el mar, un poco más abajo. Yo no había estado jamás allí, aun encontrándose ese lugar apenas a unos kilómetros de la casa en la que vine al mundo. Fui allí el domingo, con amigos de los que solo uno, gran cazador, conocía el camino —fue él, naturalmente, quien nos hizo de guía, mostrándonos los secretos de aquel paraíso—. Y viendo cómo la luz del invierno se adentraba en las limpísimas aguas del río sentí la misma emoción que me invadió, hace muchísimos años, una tarde de agosto, viendo cómo el sol de la Toscana abrazaba los tejados de Florencia. Muy hermoso es el Belelle, el mayor de los ríos de Escandoi; un río que, como todos sus hermanos, parece haber nacido para ser navegado con barcos de papel o con navíos construidos con la materia de los sueños. Estoy convencido —no me cabe duda— de que, en alguna ocasión, cuando San Rosendo venía a estas mismas tierras, atravesando las nieblas de la Edad Media, para descansar, al pie del Padre Eume, entre los sagrados muros de Caaveiro, también visitó alguna vez, quizás a lomos de un poderoso caballo blanco, Río Cuberto; y hasta creo que también él debió de emocionarse, entonces, ante esa formidable obra de Dios«
Es curioso como un artículo basado en el románticismo y sin transcendencia informativa, nombra dos palabras, un micro topónimo, que a nosotros nos lo dice todo y despierta nuestra curiosidad y ese mismo día, al volver a última hora del día, cansado de bajar varios cañones de la zona del Xistral, paro el coche y después de una breve búsqueda que me muestra el área recreativa de Rio Cuberto y alguna ruta de Wikiloc decido conducir hasta la zona y ver esa parte techada del río Belelle, con una primera impresión de pocas posibilidades debido al pequeño tamaño de los bloques que lo techan y el poco tramo cubierto entre el sumidero y la surgencia, pero, parafraseando un buen amigo de Granada, no me canso de equivocarme….
Primera campaña

A causa de esas pocas expectativas dejo a un lado Rio Cuberto para centrarme en otras cosas, hasta una tarde de agosto, mas concretamente el 16, cuando sin nada mejor que hacer decidimos Yadi y yo acercarnos a ver las posibilidades de este tramo techado del Belelle, en primer lugar optamos por entrar en la galería aérea que discurre entre los bloques y para nuestra sorpresa topografiamos del tirón 20 metros, hasta una zona donde el techo acaba por tocar la superficie del agua y no podemos continuar por no inundar el medidor laser y otros aparatos de medición, así que salimos y cojo en el coche el traje de barranquismo y equipo de buceo mínimo, con una sola botella S40 (5,7 litros) para revisar el hueco entre los bloques de la surgencia, me meto al agua por lo que mas tarde llamaré Sifón 2 y para mi sorpresa desciendo directamente a 4 metros de profundidad en una marmita de unos 3 metros de diámetro, techada por los grandes bloques sobre los que se camina en superficie, tiene una salida río abajo, por el lado derecho del río y tres pequeñas ventanas río arriba de la marmita por las que sin duda, la cueva sigue, desde este momento todo se acelera en una carrera por tender línea y topografía antes de que las lluvias aporten agua por encima de este punto, con una cuenca enorme de unos cuarenta kilómetros cuadrados y los caudales se disparen imposibilitando los buceos, de hecho a principios de septiembre las lluvias enturbiaron y subieron el caudal imposibilitando bucear hasta finales de mes, bajando también la temperatura del agua, de unos confortables 18 grados en agosto hasta los 12 grados después de las lluvias, para subir a 14 la primera quincena de un octubre anómalo y con temperaturas del aire de hasta 30 grados.

Al final todo el trabajo de esta primera campaña de descubrimiento se centra en la primera quincena de Octubre y prácticamente en solitario, incluidos los buceos, me centro primero en buscar los pasos mas cómodos entre el caos de bloques de diferentes tamaños, instalo 50 metros de línea hasta una pequeña burbuja de aire donde tocaría sacarse el equipo y donde ya se escucha el murmullo del agua corriendo entre bloques, para después centrarme en la topografía, midiendo sobre y desde la línea guía distancias, rumbos, profundidades, volúmenes y todos los pasos alternativos, cruces e iguales medidas que sobre la línea principal, trabajo lento y desesperante en el que de media avanzo unos trece metros de topografía por una hora de buceo, con diez buceos entre el 26 se septiembre y el 17 de octubre, que suman once horas bajo el agua para dibujar ochenta y dos metros de topografía antes de que el 19 de octubre empiece a llover imposibilitando ya los buceos.
Quedan por topografiar aun 13 metros de esos 50 de linea instalada, que sumarán como mínimo otros 30 metros de topografía, ya que en esta parte hay dos o tres pasos alternativos entre los grandes bloques de granito, pero aun sin acabar la topografía, Rio Cuberto ya se sitúa en ese cincuenta por ciento de cuevas en granitos por encima de los 100 metros de desarrollo (82mt de galería inundada + 13mt de lineal sin topografiar + 20mt de galería aérea)

Morfológicamente hablando se trata de un río de bloques/cañón techado, que funciona como un sistema de transfluencia, desarrollado en un canal en roca, presumiblemente originado por el colapso de las paredes de un antiguo cañón, del que se conservan parte de su escarpe, limitando transversalmente el curso fluvial actual. Los bloques de granito son de tamaño métrico y ocupan en parte el canal original pero sin rellenarlo por completo, alternando los pasajes por un lado u otro de las paredes del canal, asimismo estos bloques no llegan en zonas al lecho del río, destacando dos marmitas de unos 3 metros de diámetro y lecho de grabas gordas y muy desgastada, de unos 3 centímetros de diámetro, sin bloques en su interior y alturas de unos 4 metros hasta el bloque que las techa, asimismo hay dos puntos de gran altura, en relación al tamaño de la cavidad, en forma de meandro con un ancho entre paredes del cañón de unos 30 centímetros máximo, muy probablemente formadas después de que los bloques acabaran en el cauce, con paso posible por arriba, zona de bloques sueltos con una profundidad de -2 metros o por la parte inferior, donde se ensanchan las paredes hasta el metro y veinte centímetros, a una profundidad en el lecho rocoso de -7 metros. La parte final, hasta la que se ha llegado por ahora, dista 50 metros del sifón 2 y se aprecia muchas más formas de erosión, es una zona menos profunda, -2.5 metros, con burbujas de aire techadas por los bloques a excepción de una donde hay dos pozos con salida al exterior de 3 metros de altura, uno de ellos practicable si se instala.
Destaca una gran diferencia entre la primera mitad de la parte techada, donde se encuentra la surgencia del río, con bloques de gran tamaño, cubiertos a su vez por arenas y tierras sobre las que han crecido algunos árboles, con la segunda mitad, la del sumidero, que dista 69 metros de la surgencia, donde los bloques llegan al cauce del río, viéndose este en algunos puntos, sin arenas o tierras que los cubran, zona donde probablemente no se llegue buceando y se explore pasando por debajo de uno u otro bloque, con salidas al exterior, por la parte exterior hay muchas evidencias de que el sistema no es capaza de conducir todo el agua del río en épocas de fuertes lluvias y parte del agua circule por encima del sistema de bloques, dejando maderas y basuras un par de metros por encima de la superficie.

A tener en cuenta:
El río Belelle cuenta con una estación de aforos en el puente de A Maciñeira, que está 9 kilómetros río abajo de Rio Cuberto, con varios afluentes que aportan más caudal, refleja un caudal mucho mayor que el que realmente pasa por el tramo techado, pero de todas formas nos sirve como buena referencia a la hora de tomar la decisión de ir a bucear o no, así como las tendencias de caudales y aportes de agua, por el contrario, la altura del nivel del agua en Rio cuberto, varía más que los indicados en esta estación, supongo que por la represa del área recreativa.
En estos primeros buceos el caudal medio mínimo con el que he buceado es de 101 litros por segundo, el 16 de agosto y coincide con una temperatura del agua de 18 grados, en contraposición el caudal medio máximo fue de 450 litros por segundo (ese día el máximo absoluto fue de 525 litros por segundo y ya tenía que apoyarme en los bloques mientras topografiaba para no moverme con la corriente) con el agua a 14 grados y el día de temperatura más baja fue el 26 de septiembre con el agua a 12 grados, el primer día de buceo después de lluvias, en unas primeras observaciones la temperatura coincide aproximadamente con la temperatura media de los días si esta se mantiene estable durante varios días.
Al tratarse de un rio de buen caudal el interior de esta parte techada está llena de materia orgánica, principalmente maderas y hojas, muchas hojas en el mes de octubre al estar en un reducto de fraga autóctona, con arboles de hoja caduca, varios huecos entre los bloques sirven de trampa para las maderas, acumulándose en uno de ellos cerca de dos metros de material, todo este material orgánico se descompone, esto sumado a que las burbujas de aire son muy pequeñas y que, el granito no es poroso y los bloques están colmatados por tierras, hizo que no me sacara los reguladores de la boca, a falta de intentar medir la calidad del aire en estas burbujas será mejor no respirar dicho aire, a excepción de una que tiene dos pozos con salida al exterior, uno de ellos practicable si se instala su cabecera.
Queda mucho trabajo aún por delante, intentar pasar del punto final de la linea, topografiar lo que queda de galería inundada, dibujar el perfil de la cueva, medir y dibujar alguna de las secciones, revisar toda la parte superior del cañón techado/río de bloques y todo un sinfín de datos que puede aportar esta pequeña zona, como calcular el volumen de bloques movidos, temperaturas (viene en camino un registrador de temperaturas), caudales en este punto o incluso fauna y flora asociada a la cavidad, aunque sin duda toca buscar ayuda en temas que se escapan a mis capacidades, por suerte ahora tenemos todo el invierno para preparar y planificar estas cosas y también probar diverso material nuevo que facilitará las futuras topografías y trabajos bajo el agua, así como aprender sobre formas de erosión y revisar la bibliografía que hay sobre cuevas en granitos.
Bibliografía:
- Cuevas en ríos de bloques y cañones techados en rocas plutónicas del NW/W de la Península Ibérica. VAQUEIRO-RODRÍGUEZ, M., VIDAL-ROMANÍ, J.R
- The known talus caves of the National, https://www.nps.gov/subjects/caves/talus-caves.htm
- La Voz de Galicia.
- MeteoGalicia.







































